Sueños y proyectos

Cada día, emprendedores, profesionales y empresarios confunden uno de sus proyectos con «su» proyecto. Y cuando este ocurre, las cosas se ponen complicadas. Se pierde la visión de lo que realmente es importante. Se confunde la parte con el todo. Y es que el proyecto de «uno» es el proyecto vital, el horizonte, el deseo,… ¡la brújula! El que debes mimar, cuidar y en el que debes confiar. El «todo».

En cambio, los proyectos son las cientos de ideas e iniciativas (tal vez alguna menos) que ocupan nuestros días. «Las partes» que se forman, mutan y evolucionan. Aquellas a las que no hay que aferrarse porque son un juego, una prueba que debe tomarse con humor y espíritu deportivo.

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Veamos un ejemplo para que sea más claro…

(I) Amas trabajar la tierra con tus manos y siempre lo has hecho. De hecho, tu sueño, desde que tienes uso de razón, es ser un experto en jardinería. Opinas que para ello debes ir más allá de vender tus productos y servicios. Debes tener un blog que sea la referencia obligada para todos los amantes del sector; conseguir seguidores / fans en redes; dar cursos y conferencias… ¡Suena bien! ¡Si! Lo ves claro y te pones a ello…

(II) Sin embargo, esas acciones que veías tan «evidentes» no son tan sencillas. Llevan tiempo y no dan los resultados que esperabas. Te llevas muchos «no» por respuesta. Indiferencia también. Y tú… Tú, empiezas a desgastarte. Piensas que dar cursos es una pérdida de tiempo, que tener presencia en redes no vale pa’ nada. Al final, no son tantas las personas que te están contratando y los números no te dan… Tu entorno se pone crítico y exigente. Te plantea que estás perdiendo el tiempo. Que dedicas demasiado tiempo al día para un proyecto en el que no logras nada…

(III) Así llegamos al momento crítico… ¿Qué habría que hacer ante una situación similar? ¿Qué harías tú? Te damos unas opciones:

  1. Das carpetazo a tu sueño.
  2. Evalúas qué es lo que ocurre con las acciones que estás llevando a cabo y sigues luchando por tu sueño y proyecto personal.
  3. Pasas de todo y ¡sigues como si nada!
  • Si tu respuesta es la 1, esperamos que este post te haga reflexionar… ¿Era ese realmente tu sueño? ¿Tanto te ilusionaba? Si así fuera, estarías dispuesto a luchar por él. O tal vez, solo estás confundiendo las partes con el todo.
  • Si escoges la opción 2, ¡nos alegra! Eres un luchador y confiamos en que pongas en valor la información que extraes de la evaluación para desarrollar nuevas acciones que te permitan alcanzar «tu» proyecto.
  • Si te decantas por la 3… ¡Atención! Ser necio nunca fue una buena solución… Los «no» son materia prima de lujo para analizar y mejorar nuestra labor del día a día.

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En síntesis, desarrollar tu proyecto emprendedor o profesional requiere que tengas presente que:

  • Testear nuestros sueños exige «mirar para adentro»; testear nuestros proyectos exige «salir fuera».
  • Nuestros sueños no pueden ponerse a prueba constantemente, nuestros proyectos sí.

Que falle alguno de nuestros proyectos, no significa que fallemos nosotros ni que debamos tirar por la borda nuestro sueño. Solo significa que debemos afinar y saber cómo podemos materializar esa gran ilusión y convertirla en una realidad… ¡¿No te parece?!

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