El mundo está muy falto de amor

Cerramos otra semana en pantuflas. Hoy llega Alberto Labodía Pérez, médico… «médico no al uso». ¿Nos ponemos en sus manos? O en sus pies…

¿Cómo te gustaría que te definieran en una línea el día de antes de jubilarte?

Fue un buen médico y se lo merece…

¿Cuál es tu sueño perdido? ¿Por qué lo diste por perdido?

Creo que dedicarme a tocar la guitarra y a componer. Con los años surgen las obligaciones y al final vas dejando paso a otras ocupaciones. Lo di por perdido cuando fueron apareciendo en mi vida mis hipotecas, hijos, consulta… esas cositas que te meten el la rutina.

¿Cuándo sientes que el tiempo desaparece? ¿Haciendo qué?

Cuando llegan los fines de semana, especialmente el sábado tarde. Si saco de su funda mi acústica, me siento con 17 años. Es vital. A veces mis hijos me cierran la puerta de la habitación, otras mi esposa se pone a hacerme coros… es un momento pero me hace sentir bien. No pido mucho más.

¿Cuál es el «fantasma» que te acompaña cuando vas a empezar un proyecto nuevo?

Mi miedo ha sido siempre el pensar que los demás actúan y se implican como yo. El “exceso de confianza”… o simplemente la confianza que permite al otro manejar tus emociones. He tenido varias experiencias en sociedades y diría que algo no termina de fraguar… a lo mejor soy demasiado exigente con los demás… o conmigo mismo… no sé.

¿Qué ingredientes necesitas para crear nuevas ideas?

Poca cosa, soy  bastante “soñador”, creativo. Me gusta imaginar un mundo mejor. Tal vez un poco de silencio y tener mi cabeza desocupada… eso facilita la creación. Si además el entorno es adecuado… mejor.

¿Cuál ha sido el cambio más grande que has hecho en tu vida?

Dejar la medicina durante un año e irme a cortar y perforar hormigón. Fue una huida necesaria en un momento de tanta presión por trabajo que no podía ni respirar. Doy las gracias  a Dios a mi familia, especialmente a mi esposa que tuvo la comprensión y me apoyó y a Victor M Lafarga (ARACORTE) por sacarme de mi infierno personal. Quiero ser médico desde que tengo recuerdo y tener que dejarlo supuso un conflicto interior enorme. Sin embargo, verme en el tejado de una casa en obras en medio del Pirineo con las aves mirando lo que hacía, las nubes, el sol poniente… os juro que aunque me dolían las manos y el sudor empapaba mi cara, no cambio esos instantes por nada. Lloraba por la grandeza del momento… y porque se acababa la jornada… jajaja. Pero en realidad creo que los cambios más importantes los haces cuando te separas de gente que no te conviene o empiezas a tomar distancia de parte de tu cultura o de tus creencias… esos cambios son difíciles y requieren mucha prudencia para no dañar a nadie. Es el “desapego”…  ya sabes que estoy aquí si te hago falta, pero  deja de llamarme continuamente.

¿Cuál ha sido tu gran metida de pata? ¿Qué has aprendido de ella?

En mi segundo «negocio” cuatro socios montamos un centro de reconocimientos para carnets de conducir, armas, Etc. De todos yo era el más joven. Mi inmadurez y mi poca paciencia detonaron un cisma que sólo creí resolver al dejar el negocio… ERROR. Ese era sin duda un buen negocio, debería haber sido más prudente, menos incisivo, debería haber tenido más elasticidad y debería haber sabido escuchar. “De aquellos barros nacen estos lodos”, ahora tengo otro centro de reconocimientos, pero delego más, me siento más abierto a propuestas y además las nuevas formas de comunicación me descubren cada día algo nuevo.

Si te dijeran que el mundo se acaba, ¿cuáles serían las 5 cosas que no dejarías de hacer?

Pregunta trampa…

1º Creo que buscaría reconciliarme con quienes he tenido desacuerdos.

2º Ayudaría a tener serenidad a los otros (soy médico y me debo a ello).

3º Reuniría a mi familia y amigos entorno a una mesa y les daría de comer y de beber en un banquete de alegría, les cantaría y tocaría la guitarra.

4ºBuscaría una puesta  de sol frente al mar, con los míos. Necesito el mar. He nacido en el sitio equivocado.

5º Me acostaría junto a mi esposa y le abrazaría hasta el fin.

Un libro que no puede faltar en la biblioteca de todo profesional

Creo que cualquier manual que te resuelva en tu profesión. Para mi el Farreras o el Harrison de medicina interna. O cualquier trabajo de Macciocia en MT China. Pero hay otros libros que nos pueden ayudar a ver más allá que nuestra profesión. A mi me ayuda mucho “Un  corazón lleno de estrellas” de Rovira y Miralles, creo que este mundo está muy falto de amor. Pero es más porque no lo vemos a nuestro lado. Es un buen libro. También para emprendedores que necesiten estímulo “El mapa del tesoro”.

Una canción que te motiva…

Cualquiera de Sabina, especialmente «Y sin embargo”.

Mi lema es…

Vive y deja vivir… y si puedes sé feliz.

¿A qué persona imprescindible de tu vida te gustaría decirle ahora «gracias»?

¡Buff!!  A mi padre… y no sigo (me falta desde que se fue y le querré siempre). A mi mujer y a mis hijos.

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