«Si no decides, eliges que decidan por ti»

Hoy llega la primera «Pantufla»: Adriana Marqueta, doctora por la Universidad de Zaragoza, psicóloga y coach. ¿Su misión en la vida? Ser como el genio de la lámpara aunque, en vez de conceder deseos, hace que la gente los consiga por sus propios medios…

adriana marqueta

¿Cómo te gustaría que te definieran en una línea el día de antes de jubilarte?

Una persona que hace feliz a la gente.

¿Cuál es tu sueño perdido? ¿Por qué lo diste por perdido?

No tengo ningún sueño perdido, solo sueños por cumplir.

¿Cuándo sientes que el tiempo desaparece? ¿Haciendo qué?

Estando con la gente que quiero, riéndome, pasando un buen rato.

¿Cuál es el «fantasma» que te acompaña cuando vas a empezar un proyecto nuevo?

El miedo a la incertidumbre, a lo desconocido. Aunque por suerte he aprendido que si ese miedo no me paraliza, es movilizador y catalizador del cambio, además de lógico.

¿Qué ingredientes necesitas para crear nuevas ideas?

Ilusión, motivación y sobre todo tener un objetivo claro.

¿Cuál ha sido el cambio más grande que has hecho en tu vida?

El cambio está llegando ahora… Hacerme autónoma y crear una consulta de psicología y coaching dónde la gente crezca, avance y se convierta en la mejor versión de si misma.

¿Cuál ha sido tu gran metida de pata? ¿Qué has aprendido de ella?

Tengo muchas aunque ninguna irreparable. Ahí van una: dejar que los demás decidan por mi;  si no decides, eliges que decidan por ti.

Si te dijeran que el mundo se acaba, ¿cuáles serían las 5 cosas que no dejarias de hacer?

Decirle a la gente a la quiero, que les quiero.

Dar gracias.

Intentar reír por última vez.

Comerme mi plato favorito.

Y bailar una canción a todo volumen.

Un libro que no puede faltar en la biblioteca de todo profesional

«Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva» de Stephen Covey

Una canción que te motiva…

«Liztomania» de Phenix

Tu lema es…

Lo que no acaba conmigo me hace más fuerte

¿A qué persona imprescindible de tu vida te gustaría decirle ahora «gracias»?

A mi madre… ¡Gracias por su apoyo incondicional!

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