Profesionales en Pantuflas – Andrea Brocanelli

Hoy presentamos un nuevo espacio. Un espacio para estar cómodo, distendido. Un espacio íntimo, para desnudarse y sentirse como en casa. Un espacio para los Profesionales en Pantuflas. 

Y así llega nuestro primer entrevistado: Andrea Brocanelli, traductor e intérprete, malabarista de palabras y viajero ligero de equipaje.

Andrea Brocanelli

 ¿Cómo te gustaría que te definieran el día antes de jubilarte?

Como una persona honesta, libre y que sabe hacer bien su trabajo.

¿Cuál es tu sueño perdido? ¿Por qué lo diste por perdido?

Tengo muchos pero por suerte no estoy empecinado con ninguno en particular porque acato tranquilamente que todo no puede ser. ¿Te digo uno? Ser un gran atleta. Pero me conformo con ir a correr por el Ebro algunas mañanas. ¿Te digo otro? Publicar un libro, una novela humorística…  Éste no lo definiría perdido, al revés… Es que en cuanto traductor e intérprete, uno se cansa a veces de transmitir mensajes de otros (y eso que no es nada fácil, ¿eh?) y quiere expresar algo totalmente suyo.

¿Cuándo sientes que el tiempo desaparece? ¿Haciendo qué?

Profesionalmente, traduciendo a personalidades que estimo y que, de otra forma, no hubiera podido conocer… Como me pasó con Rigoberta Menchú, con Tahar Ben Jelloun o con Depardieu. En mi vida privada, estando con los amigos o viajando.

¿Cuál es el «fantasma» que te acompaña cuando vas a empezar un proyecto nuevo?

Supongo el fantasma del fracaso. Pero nunca hay que anticiparse a los eventos… Y es que cuando se trata de imaginarse cualquier tipo de fiasco o derrota, nuestro cerebrito puede llegar a ser un guionista maravilloso. Mejor canalizar la actividad mental en energía creativa para algo constructivo y positivo. En plan, piensa lo justo y, sobre todo, ¡actúa!

¿Qué ingredientes necesitas para crear nuevas ideas?

Creérmelas yo primero, y luego la energía de un equipo. Es curioso porque la profesión de traductor / intérprete se percibe como solitaria y “entre bastidores”… Eso, por un lado, es cierto, pero por otro lado existen sinergias interpersonales que te hacen disfrutar el doble: por ejemplo cuando trabajas en la cabina de interpretación simultánea con un compañero que es también amigo.

¿Cuál ha sido el cambio más grande que has hecho en tu vida?

He hecho varios cambios radicales de contexto: de repente, nueva ciudad, nuevo entorno, nuevas dinámicas, nuevas caras… A mí siempre me han agobiado las ataduras a un espacio, me hace sentir bien el estar ligero de equipaje. Bueno, también hay que decir que superados los treinta las ganas de “estabilidad” empiezan a manifestarse.

¿Cuál ha sido tu gran metida de pata? ¿Qué has aprendido de ella?

Seeee… ¿Sólo una? Las meteduras de pata son mis fieles compañeras. ¿Qué he aprendido de ellas?… Pues, que hay que desmitificar el anhelo a la perfección de mucha gente, que genera miedo a meter la pata y miedos en general. Si es que al fin y al cabo, ¡no pasa nada!

Si te dijeran que el mundo se acaba, ¿cuáles serían las 5 cosas que no dejarias de hacer?

Uhm… Se me ocurren cinco funciones fisiológicas, básicas para el bienestar: dos de las cuales aglutinadas bajo un único concepto (si no serían seis). A ver: dormir, comer, beber…

Un libro que no puede faltar en la biblioteca de todo profesional

Antes que un buen diccionario de inglés, diría una gramática o libro de estilo de su proprio idioma materno (porque ciertos errores duelen en el alma, sea cual sea el idioma).

Una canción que te motiva…

“Rebel Rebel” de Bowie, por ejemplo.

Mi lema es…

Mmm… Solicitaré tus servicios para reforzar mi marketing personal… ¡Porque no tengo! Bueno, me identifico mucho con los aforismos de Alda Merini, mi escritora y poetisa favorita. Tengo un verso suyo tatuado que diría más o menos así en castellano: «Yo quiero y sabré ser disímil, en mi conocimiento, a cualquier cosa y todo conduciré gradualmente a la resolución de la esfera”.

¿A qué persona imprescindible de tu vida te gustaría decirle ahora «gracias»?

A varias, pero como los veo solo un par de veces al año, voy a decir a mis padres.

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